Ntra Sra de los Remedios,tradición y culto

 

La segunda sesión de las VII Jornadas de Turismo Rural*, promovidas por Aturman, estuvo dedicada a compartir el conocimiento de un recurso tan tradicional y vitalmente sanclementino como la figura de Nuestra Señora de los Remedios que en San Clemente es mucho más que una imagen y advocación mariana. Todo un símbolo de fe pero igualmente cultural, educativo y social del que la joven historiadora  Ana Belén Cano López, hoy también compañera de esta red de Participación Rural Viva, ha versado en una conferencia que a continuación paso y por su interés paso a compartir:

Comienza la ponente su intervención manifestando sus personales y positivas sensaciones respecto al marco en el que se desarrolla el evento ,la ermita de Ntra Sra. Del Remedio, puesto que, si bien no fue alumna de este centro educativo, sí tiene  entrañables evocaciones infantiles hacia esta ermita como sede de la celebración local de San Antón y a ella acudía por su panbendito, siempre con forma de caballo.

Como sanclementina bien nacida, agradece los múltiples y valiosos apoyos recibidos en la obtención de información sobre el tema. Especialmente, el de las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, con Sor Carmen, una incansable institución, a la cabeza. Igualmente, el de D.Abel López, párroco de San Clemente y  D. Antonio Melgarejo Nardiz, descendiente de la donante.

Una donante, Doña Mª Josefa Melgarejo y Melgarejo, hija de Joaquín Luis Melgarejo y Melgarejo, nacido el 2 de enero de 1794 en San Clemente y casado en Villanueva de los Infantes el 3 de junio de 1819 con su prima-hermana Mª Mercedes Melgarejo y Melgarejo. Matrimonio este que tuvo 3 hijos:

1-Mª Antonia

2-Mª Josefa

2-Ramón, cuya rama hoy perpetua el apellido en San Clemente.

 

Pero, antes de adentrarnos en la fundación hecha por esta generosa paisana, hablemos de otra que igualmente lo es pero, además, muy amada por todo un pueblo, San Clemente, que en ella  en la de Rus, a las dos  por igual, veneran y honran como Madre de Dios.

Sí, es la Virgen del Remedio o Nuestra Señora de los Remedios, que ambas formas por igual valen, advocación muy querida por el pueblo de San Clemente y, en especial, por el barrio del Duz,tradicionalmente habitado por el gremio hortelano que aquí cultivaban sus afamados productos entre los que el pimiento era y sigue teniendo protagonismo estelar.

¿Por qué la importancia de su Patrona, la Virgen del Remedio?

En primer lugar, hay que saber que el culto mariano nace en el Medievo-siglos XI-XII-promovido por S. Bernardo de Claraval y las órdenes de caballería  del Temple y monásticas benedictinas y cistercienses. En el siglo XIII fue un rey castellano ,Fernando III “el Santo” y que así mereció tal honor eclesiástico ,quien quiso siempre llevar en sus batallas un estandarte con su propia Virgen de Campaña, por ello llamada Virgen de los Reyes y hoy venerada en la catedral de Sevilla. Un estandarte que en la batalla de Las Navas de Tolosa(1212) fue portado por un caballero de Rus quien por sus méritos épicos compartió tal honor con otros cuatro.

Tras estas primeras advocaciones marianas vinculadas a la épica, surgen ya en el siglo XIV las primeras vinculadas a lugares. Virgen de la Cueva, del Pinar o del Remedio, de raigambre trinitaria, y de la que ya hay constatación histórica en la conquista de América puesto que un soldado de Hernán Cortés la llevó a Méjico y hoy sigue compartiendo  allí protagonismo mariano como segunda advocación tras la de Guadalupe, Patrona del país.

Centrándonos en San Clemente, sabemos que en el siglo XVI ya existía El Remedio pero se desconoce si primero fue su imagen o la ermita.

La imagen:Sí hemos de referirnos a la lógica de esta advocación en el barrio de Los Dulces, así llamado porque aquí existía uno de los escasos pozos de agua dulce-de ahí el término “Duz”-que dotaban de este elemento a la población que buscaba la protección sobrenatural que en tiempos precristianos se atribuía a la maternidad de diosas paganas y posteriormente, ya bien entrado el cristianismos, a advocaciones marianas. Precisamente, y según la tradición, la Virgen del Remedio  gustaba de aparecerse en lugares con este común elemento: el agua. Y agua había el “el Duz”, y agua necesitaban los hortelanos y agua pedían a su Señora en épocas de sequía pero también otros favores, como la erradicación de epidemias como la peste: muy fuerte la de 1525 que asoló San Clemente, La Alberca y El Cañavate y  muy fuerte la de 1600 por la que se pagó al párroco una novena a la Virgen del Remedio en gratitud por su poder protector.

Nada se sabe respecto a la original imagen del Remedio, siendo la actual no anterior al siglo XVIII y, por tanto, una talla barroca vestida.

De su importancia local da buena prueba igualmente el hecho de que sea esta imagen la que ya tuviera una fiesta original en la que se llevaba en procesión a la parroquia en donde pasaba unos días para, posteriormente, hacer una breve visita al convento de Carmelitas y, de ahí, regresar a su ermita.

Respecto a su papel en la romería de Rus, se sabe que en 1663 ya existía este trueque porque los habitantes de Villar de Cantos, copropietarios de la imagen de Rus, exigían para que ésta fuera traída a San Clemente una imagen en prenda pero siempre de igual valor y esta imagen era y es la del Remedio.

Acerca de la subasta, hay constancia de que en 1840 se hacía en especie.

 

La ermita: Se sabe de su existencia en el siglo XVI y con una doble función de ermita y enterramiento ya que ellas eran entonces los cementerios locales.

La actual fábrica es del siglo XVIII conservándose de la primitiva sólo el artesonado de la hoy capilla de la Milagrosa que fue descubierto y rehabilitado en 1971 por José Navarro y que bien merece conocerse mejor.

 

El colegio: En la segunda desamortización, la de 1855, llamada de Mendizabal por ser éste político su artífice, se expropia esta ermita que incluso en tiempos fue ocupada por franciscanos y trinitarios, siendo adquirida en subasta pública por Mª Josefa Melgarejo por 5000 pesetas y destinándola a colegio y convento para lo cual dota  el inmueble de muebles y ornamentos que hoy todavía dan fe de la fuerte vinculación de esta generosa mujer manchega con el pueblo de San Clemente y, directamente, con las niñas discriminadas por cuestiones familiares o económicas para quienes crea una Fundación benéfica dando la responsabilidad de su gestión a las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul,mujeres cuya generosa entrega las hizo merecedoras en 2005 del Premio Príncipe de Asturias a la Concordia pero dos siglos antes ya  sus antecesoras merecieron la plena confianza de esta filántropa que en comunidad de 8 las trajo a San Clemente donándoles estos bienes inmuebles y muebles para su libre disposición.

Así, entre 1882 y 1885 se va conformando como Asilo lo que todavía hoy sigue siendo Colegio del Remedio  y que tiene su hermano menor, en edad que no en categoría, en el fundado en 1886 en otro lugar manchego, Villanueva de los Infantes, igualmente vinculado a la familia Melgarejohttp://hijascaridad.org/staluisa/c_educa/centros/centro17.html.

Ambas fundaciones fueron dotadas por la fundadora con estipulaciones económicas que garantizaban el futuro de esas niñas que podían entrar con 3 años y salían con 20, formadas para integrarse en la vida laboral e  incluso casadas muchas de ellas. En este sentido, sirva como anecdótica acotación  la de algún  marido que en El Remedio halló no sólo esposa a la par que no una sino ocho suegras.

Pero igualmente Mª Josefa, que por su naturaleza humilde huía de ostentaciones ni lujos sino siempre buscó un trato sencillo, aseguró la pervivencia de las religiosas en san Clemente hasta nuestros días pues, como ya se ha apuntado, dejó a éstas en propiedad una renta económica amén de bienes inmuebles y muebles, entre los que cabe destacar unos retratos pintados por Dionisio Fierro, discípulo de Madrazo, y que representan a su única hija, Concepción, que murió en el hogar familiar de San Clemente( ubicado en la calle hoy llamada Mª Josefa Melgarejo, junto a la casa de los Puig y en donde estuvo la capilla de san Nicolás)cumplidos los 12 años y recibida su Iª Comunión en Los Remedios.

Poco tiempo después fallece su marido, testando la mitad de sus bienes a las dos Fundaciones de San Clemente y Vva de los Infantes y la otra mitad a su familia con la única exigencia de que el sobrino heredero llevase el nombre de su esposo.

Igualmente en este testamento expresa sus últimas voluntades que a su muerte en Madrid se cumplen y así, son transportados sus restos en tren hasta Villarrobledo, la estación ferroviaria más próxima a San Clemente, y de ahí llevados en el mismo carro que portó los de su esposo hasta el panteón familiar en el cementerio sanclementino de Santa Ana. Todo, con la habitual sencillez con la que Mª Josefa vivió y que ,coherentemente, exigió fuera un humilde entierro de tercera.

Todo porque, hasta en su adiós definitivo, Mª Josefa Melgarejo y Melgarejo, demostró el auténtico señorío que no es el tener ni aparentar sino el ser y el compartir.

 Ana Belén Cano López,21 de octubre de 2011

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