Amigos para siempre:Antonio García Collado

     Así que pasen veinte años es título de una obra dramática de García Lorca que hoy evoco, así que pasaron veinte años desde que mi primer amigo para siempre y de Huete, Antonio García Collado ,nos dejó.
      5 de mayo,víspera de la conmemoración del Martirio de San Juan ante Portam Latinam ,y junto al 27 de diciembre,San Juan Evangelista,fechas en gules y sínople en el calendario optense .
     Jueves,5 de mayo de 1992,fecha en la que!paradojas vitales¡ un quiterio recibía la inesperada visita de quien no estaba invitada a la fiesta.Traicionera parca que, sin avisar, partió el corazón a Antoñete,robándonoslo  para siempre ante la impotencia de quienes fuimos involuntarios testigos  . Dolorosas sensaciones junto a un hermano a quien recuerdo  entrañablemente desvalido en aquella sala de espera del hospital conquense cuyo nombre no quisiera jamás recordar.
     Han pasado veinte años y hoy, de aquellos duros momentos en los que perdí al amigo, me queda el afecto sincero de quienes fueron su hermano Paco, su cuñada Carmen y, porque no desespero, quizá algún día de ese sobrino que fue pupila derecha y pupilo que de él aprendió el amor a Huete y su cultura y de la vida,poco a poco, la tolerancia,como sabio en que se irá convirtiendo.
    Han pasado veinte años y, paseando por las calles de Huete, sigo viendo a Antoñete en cada rincón blasonado. Lo veo en el en el Museo de Arte Sacro del que fue cofundador, como lo veo en el Museo Etnográfico que no conoció pero que a él debe su existencia porque fue Antoñete quien nos dio la idea a quienes así cogimos el testigo dándole forma.Y veo a Antoñete cuando me encuentro con la sonrisa de su amigo Luis García y, siempre, cuando,de nuevo,vuelvo a San Pedro.
     Han pasado veinte años y en el presente de la Noble y Leal Ciudad de Huete  son 500 vecinos menos los que pugnan por darle un futuro del que prefiero no pronunciarme.Es mayo  tiempo de festiva alegría en sus barrios de Atienza y San Gil y no habiendo peor ciego que el que no quiere ver,nunca más  seré yo ese pájaro de mal agüero que se empecine en hacer ver a históricos ciegos que no hay peor ceguera que la necedad.
     Han pasado veinte años de aquel en que ilusión en el futuro de una tierra y fe en sus gentes,aquí me trajeron.

     Y porque nada vale, si no se comparte, comparto a continuación las sensaciones que me embargaron veinte años atrás y que en palabras traduje en artículo del hoy pasado y extinto Día de Cuenca. Con ellas, vaya, mi recuerdo, reconocimiento y solidario apoyo hoy y siempre para los optenses que, como mi amigo Antoñete, lo son de verdad. Con sus luces y sus sombras, como seres humanos y vulnerables pero, siempre, siempre, con un amor y respeto a la Cultura que no es patrimonio de élites históricas sino de todos aquellos que, como Antonio García Collado, conociendo y mimándolo hoy son linajes de HUETE.

Amigos …para siempre. Linajes de Huete

     Tertulia entre amigos…
     Charlas nocturnas, frente a una chimenea o al calor de unas guindas.
     Evocaciones, chanzas y dichos populares.
     Siempre un tema presente :esa tierra de Huete que tanto amaste y en donde ya descansas para siempre.
     Que Cuenca no está hecha para ciegos, decía Eugenio Montes .Tampoco Huete, pero se trata aquí de una ceguera de los que miran sin ver, de los que-decías tú-creen que el tocino es de oveja
     Ceguera que nos impide ver flor en cardo y mariposa en gusano ¡No fue ésta tu ceguera¡
     Orgulloso estabas de Huete. Huete hoy, orgulloso ha de estar de ti, porque entre escudos y blasones, monumentos y protocolos ,ha escondido durante 57 años uno de sus mejores linajes :austero pero señor; sencillo pero sabio con esa sabiduría que no se compra con dinero, ni se adquiere en la universidad ni tan siquiera dan los años ni la cuna .Esa Sabiduría que sólo se consigue amando, mediante el conocimiento ,porque es el conocimiento el que engendra el amor.
Estudiosos vendrán a seguir indagando los orígenes de la romana Opta; artistas a admirar los tesoros de su patrimonio; científicos a elaborar interesantes tesis, y gentes todas- quiterios y juanistas, curiosos y visitantes-a disfrutar de sus bien celebradas fiestas.
     Nadie, sin embargo, podrá superar tu amor a Huete, tu entrega y tu ilusión por ella.
     Mañana, tu ausencia física empañará las alegrías de un cumpleaños. Es el alto precio que hay que pagar por un amigo ¿verdad ,Florencio? Así sea porque la amistad lo ha merecido.
     Ahora, justo es corresponder y cuidar con mimo el “depósito” que Antonio nos ha dejado :HUETE
Si así lo hacemos, habrá un mañana en el que el Cauda y el Mayor volverán a correr limpios ,las pinturas del Museo lucirán con nuevos y más vivos colores ,las campanas de Wabda tañerán alegres de San Gil a Atienza ,de La Merced a Al-Ándalus.
    

     Y allá, en San Pedro, tú, ANTOÑETE, sonreirás, pícaro, con un guiño de complicidad.
Paz Risueño Villanueva
Huete,6 de mayo de 1992.

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