Mujeres por un mundo mejor:Gregoria Cano Toledo

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Rìete, niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

  •               

      Hermosa en su sencillez, esta estrofa que hoy tomo prestada de uno de mis poetas favoritos, Miguel Hernández.

Oriolano de esa fértil Vega Baja del Segura donde hallan sus raíces esas Nanas de la Cebolla que el poeta del pueblo escribió en carta destinada a Josefina Manresa, su mujer.

     De haber conocido su trayectoria, igualmente podría haberse inspirado en esta otra mujer manchega morena resuelta en luna que, hilo a hilo,se ha ido derramando sobre una cuna hasta llegar hoy a cumplir un año más de vida con la ilusión de, muy pronto, otra vez  entregarse a acunar a un nuevo ser, su segundo bisnieto, cuya risa seguirá haciéndola libre, poniéndole alas, quitándole soledades…

     GREGORIA CANO TOLEDO, mujer rural.Muy noble,muy leal y fidelísima como la villa que la vio nacer:San Clemente.

     ¡Gregoria de mi alma! Mi Gregoria,que primero,aún antes que de Loli,Tere,Flora ,José Vicente,Marcelino,Javi y Nani,fue mía.Primero mía su dedicación,su paciencia,su generosidad,que feliz molde fui de posteriores crianzas infantiles.

     Mía mi tata, como entonces se decía a alguien que en mi caso no fue sino que aún es mucho más que mi familia porque de ella recibí y recibo voluntariamente lo que jamás recibiré de la biológica.

 

     Nació Gregoria en el seno de tan buena como humilde familia en la que pronto hubo de contribuir a su mantenimiento. Aprendió oficios agrícolas ligados a la cultura enológica manchega  ¡con que arte engavillaba siendo una guacha!

     A los 10 años le llegó la hora de servir y así lo hizo en dos casas antes de llegar ¡bendita la hora! a ese hogar risueño que año tras año iba creciendo con un miembro más.Hasta 3 llegó a ayudar Gregoria a criar.

     Después casó con Vicente “ Civil”,y fueron sus hijos los afortunados al exclusivizar su maternal entrega.

      Siempre con una sonrisa, aunque mucho ha sabido de los renglones torcidos de un Dios que tantas veces ha parecido despistarse con ella. Lo comido, por lo servido,que  otras veces, cierto es, fue Gregoria quien se despistó de los deberes para con Dios y cuando los domingos había de ir a cumplir con Él a los frailes, optaba por personalizar “su misa” marchando a ayudar a su propia madre.Nunca lo supo su señora…o, si lo supo,jamás se dio por enterada ni la reprendió que bien sabía ella que Dios es amor,no represión.

     Gregoria fue para aquella madre valenciana mucho más que una niñera para sus hijos.Fue la persona noble,leal y discreta que,llegado el momento y ya sin existir vínculo laboral alguno,antepuso necesidades ajenas a las propias.Tanto,incluso, como para prescindir de lo más necesario para su propia familia con tal de compartirlo con aquella otra a la que había servido.Todo con el máximo respeto y sin saberlo ni las piedras,que orgullos había en esa sociedad manchega que no entendían sino mucho de prejuicios y nada de humana empatía. 

     Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió,dice un refrán castellano con el que muy de acuerdo estoy.También en que siempre habrá una excepción que confirme la regla y hoy,esta excepción es una excepcional persona que se llama Gregoria.

     Mujer por un mundo mejor,a pesar de que el suyo duro,muy duro ha sido.

     No ha importado.No ha habido prejuicios,complejos, vulnerabilidades, egoísmos. En Gregoria sólo ha habido amor.Y paz.Tanta, que probablemente alguna que con tal nombre fue bautizada más deba esa que hoy disfruta a la actitud con que fue criada.

     Hoy esa Paz se emociona al pensar en aquella mujer que la acunó,cantó nanas, paseó y hasta la hizo acreedora del primer honor que con 10 años recibió:ser madrina de José Vicente,el primer varón de la familia Ortíz Cano.

     Hoy esa Paz se emociona y mucho más quiere a Gregoria porque fue auténtico consuelo para una madre que sentía el dolor de una  inexorable ida para siempre que dejaría huérfanos de protección a media docena de hijos.

     Hoy  esa Paz se emociona al recordar que,rota su infancia a los 10 años,siempre encontró en aquel hogar del sanclementino barrio de Santa Quiteria un entrañable rincón de risas,juegos y quehaceres infantiles con el que retornar a tiempos pasados que para ella sí fueron mejores.

    Hoy esta Paz se emociona al reconocer en Gregoria a una de las mejores mujeres por un mundo mejor.Así se lo ha hecho sentir a ella desde aquella cuna, hoy ya lejana, en la que una mujer morena y manchega se derramó hilo a hilo hasta traernos la luna,cuando fue preciso.

    Hoy esta Paz envidia a Flora,compañera de esta red y se emociona al decirle ¡ bendita la madre que te parió ! Bendita,sí y ojalá,Flora,pueda seguir envidiándote muchos,muchos años.Tantos como nuestra Gregoria siga viviendo y haciendo vivir lo más hermoso que podemos tener y dar: AMOR. 

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