AL-JUB,mil años después

       Haciendo camino por tierras de La Alpujarra,Júbar,pueblo de no más de una veintena de habitantes,provoca un entreverao de sensaciones que sólo quienes conocemos la realidad del mundo rural podemos entender.

   Así entendemos el chirrido que produce en una mañana en Júbar donde el silencio llama al silencio,las voces agrias que por puertas escapan.Ni siquiera tan típicas alpujarreñas pueden amortiguar esas voces femeninas-me niego a decir que lo son de mujer como me niego a aceptar la mala condición bacina en nuestro género-que al tiempo que comparten un café-a falta de bar buena es la casa de cualquier vecina-ponen de chupa de dómine a la más pintá.

Chirridos de un mundo rural que agoniza.Chirridos que sólo-con tilde,señores de la RAE-sentimos quienes en el mundo rural vivimos…y con él morimos.¿Cómo no entender la nada disimulada vergüenza de esa vecina convertida en voluntaria guardiana de la iglesia obligada a cobrar 2 € a cada uno de los visitantes que pretendan traspasar tan sacro umbral? Sí,entendemos que es estrategia de resistir en pueblos adonde lo público muere si no lo hacemos comunitario.

Júbar se llamaba en árabe Al-Jub… que significa el pozo.O eso dicen los entendíos del lugar…Así dice el humanista almeriense Francisco Checa Olmos-Paco Checa para los ya amigos-y así comparto sensaciones rurales a través de su poesía al tiempo que invito a ver más imágenes de La Alpujarra  http://participacionruralviva.ning.com/photo/albums/la-alpujarra-2016

AL-JUB, MIL AÑOS DESPUÉS

(y fueron los viajeros-turistas, Andrés, Elisabeth, Antonio, Puri y Concha)

Si buscas cobijo,

caminante,

hallarás lo muerto.

Ni lunas, ni sol,

ni tierra, ni agua.

Ni sangre busques,

un castaño, una mariposa ausente…

y silencio.

Por la herida de la pared vencida,

en un desconchón de cal que fue blancura de estampa,

en los aleros de pizarra rota,

por la launa de un terrao viejo

y en las piedras de la era…

silencio solo.

Y el tiempo.

En un pueblo huido

que es noche y fuego de ayer…

nada.

Sobre un balcón de madera vieja

y la encallada puerta…

el viento.

Los caños que un día dieron vida al terruño,

secos de tanto esperar, hoy…

en un hilo el silencio.

Silencio sordo y viejo,

silencios nuevos.

Por la sangre que aún resta a la calle

un anciano arrastra los pies y un bastón;

tras él, el único asno sin errar.

Bullicio silenciado.

La vida es el poyo de la plaza:

sujetos en un bastón de mimbre,

dos miradas que no hablan…

porque lo cuentan todo.

Nuevos silencios…

Silencio viejo y sordo,

Si la paz buscas,

caminante,

coge esa llave de madera

y cierra las ventanas que dan al valle,

porque por las grietas del sueño

escapa la agonía de haber nacido.

En este provinciano rincón del mundo

el futuro consiste en esperar la muerte.

La eternidad como distancia.

Y callan…

Porque necesitan respirar.

                                    Francisco Checa Olmos

                                Júbar-Laroles, 23 de julio de 2016.

                                                                    ¡¡¡ GRACIAS,PACO !!!

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